Mostrando entradas con la etiqueta VALOR: LA VERDAD. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta VALOR: LA VERDAD. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Estrella. Por Sasha Fernández



En la oscura noche de mi corazón busco una estrella, esa estrella que brilla más entre la penumbra esa es la ilusión de tenerte, a veces no entiendo si el destino lo quiso así o fui yo la que lo estropeó todo. Yo solo quise intentar hacer las cosas bien por primera vez del modo correcto.

No lo conseguí, solo conseguí nublar mi alma, mi sueño y mis esperanzas se desaparecieron es así que hoy paso días y noches pensándote.

Sasha Fernández.

viernes, 10 de agosto de 2012

Una y mil veces volveré a caer. Por Iván Alvarez.



Cenemos con un clavel blanco junto a la mesa,
un jazmín rosado en tu cabeza
adornando todo tu cuerpo,
como si fuera necesario aumentar tu belleza.

Paremos por un segundo ,
solo una tregua entre toda esta guerra,
tal vez una gran reflexión,
o solo pensemos: cómo, dónde y cuándo paso.

Los recuerdos más hermosos vuelven a mi mente,
no pienso nada indecente.
  Iván Alvarez. 

Señora ¿Me da la pelota? Por Daniela Amorós y Romina Velazco



                Pablo era un buen chico. Pero la vecina no opinaba lo mismo. Claro había mucha diferencia de edad: Pablo tenía 10 años y la vecina 50.
                A Pablo le gustaba jugar a la pelota. A la vecina no. Cuando volvía del colegio, después de hacer los deberes, el chico subía a la terraza de su casa y se ponía a patear contra la pared. De esta manera la pared se convertía en un arco y Pablo y se convertía en Maradona.
                A veces el murito lo atajaba  o rebotaba y la pelota caía en la casa de la vecina. La vecina gritaba como Lorenzo cuando va perdiendo.
                Entonces agarraba la pelota, se la llevaba a su cuarto y cuando Pablo bajaba para pedírsela sacaba la tarjeta roja de toda su rabia y lo expulsaba de su casa.
-Señora, ¿Me da la pelota?- Dijo Pablo.
-ya te dije que soy señorita-dijo la vecina- y no te doy nada. Me rompiste una planta con tu pelota, me golpeaste la cabeza y ensuciaste la pared. ¡NO TE DOY NADA! (grito)
Normalmente pasaba varias semanas hasta que la vecina decidía devolvérsela.  Porque a decir verdad al final se las devolvía.
Con tantas maldiciones y gritos todo era un martirio.
A demás Pablo debía escuchar los reproches de su padre, quien era muy educado y respetuoso. Él le había advertido muchas veces que tuviera cuidado con la pelota y más con la vecina.
Un día la pared rechazo violentamente la pelota y fue a parar a la tribuna, o sea al patio de la vecina. Justo cuando esta se había sentado en el jardín a tomar el té. La pelota cayó sobre pasto, como siempre. Pero ella como de costumbre mintió: -me golpeaste en la cabeza y rompiste mi planta. Ahora no te la devuelvo más. Y escondió la pelota.
-Que chico mal educado- siguió murmurando la vecina.
Esa noche la vecina no podía dormir había quedado muy enojada con Pablo y no lograba conciliar el sueño.
 –No se la devuelvo más- decía. La pelota estaba allí, en el piso.
Luego de un largo rato en que la vecina se quedó mirando la pelota, le dio un poco de intriga el saber cómo se jugaba. Se levantó de la cama, tomó la pelota y comenzó a pegarle patadas. La vecina no sabía jugar muy bien, pero al menos lograba distraerse y salir de esa rutina de ser la vecina idiota, la cual todo le molestaba. Y fue así como jugó con la pelota toda la noche.
A la mañana siguiente, calladita, dejó la pelota en la casa de Pablo. Cuando el niño volvió de la escuela, aunque se sorprendió, no pensó mucho en el asunto y subió a la terraza a jugar contra la pared.
Vio a la vecina que lo espiaba desde el jardín. En la noche dejó de patear e inmediatamente se oyó la voz de la vecina:
-Nene, ¿Teminaste de jugar?
-si, ¿Por qué?- Preguntó Pablo.
-Entonces ¿me prestás la pelota?

Daniela Amorós y Romina Velazco 

¿Quién goberanará la tierra? Por Alexis Emanuel Díaz.






Siento que mi alma sucumbe, al ver como el mundo se deteriora.
Con el hombre como su líder, la violencia y la muerte su acompañante.
A diario gente inocente muere, mientras que los victimarios lucen sus armas y propagan el miedo.

El mundo es un completo caos, ya no hay salvación
La represalia es un método para subsistir.
El cielo y el infierno luchan para decidir.
 ¿Quién gobernará la tierra?

Entre gritos y llantos la gente clama a su Dios.
Mientras estos son torturados por demonios, mal llamados hombres.
Torturas, sacrilegios, muerte, pequeñas cosas que la humanidad hace a diario.

¿Tienes miedo? Órale a tu Dios.
Puede que él se compadezca de ti.
Toda calamidad que existe recae en el hombre.
Por culpa de gente incoherente todos pagamos el precio.

Alexis Emanuel  Díaz.

viernes, 13 de julio de 2012

Un pueblo seguro. POR Alexis Emanuel Díaz.


Él era un estudiante  responsable, curioso ético, a quien los problemas le preocupaban y no le gustaba para nada la inseguridad de su ciudad. Con tan solo 18 años tomó cartas en el asunto y buscó una solución para resolver un problema: la inseguridad que presenta su ciudad y alrededores.
                ¿Sus habitantes? Ni hablar… personas incoherentes, que piensan que llevan su vida por el camino correcto y verdadero. Son atados constantemente por delincuentes, los cuales sin nada que hacer profanan bienes, rompen elementos de la vía pública, destrozan locales, entre otras cosas; ya que no pueden llevar con dignidad su vida y se vuelcan al hurto para poder vivir dignamente.
                Un día se propuso varias ideas, pero algunas las descartó en el momento, ya que eran imposibles de realizar.
                Como en todos lados, la gente se conoce y saben quienes son los denominados delincuentes. Esto es importante, una ventaja que tiene la sociedad para resolver de un modo u otro el gran problema.
                El muchacho recurrió  a la policía para que solucionara el conflicto, pero no hicieron nada al respecto.
                Debido a esto, decidió hacer un listado con nombres y apellidos, para tomar justicia por mano propia. El pueblo lo apoyó en el emprendimiento y comenzaron con la rebelión.
                A la semana, varios delincuentes habían desaparecido  y en ciudad había más seguridad. La policía alertada de las desapariciones, realizaron interrogatorios para sacar pistas y descubrir las causas del hecho.
                Cada uno de los habitantes que eran interrogados respondían que todo el pueblo era culpable de las desapariciones.
                Al obtener estas respuestas por parte de ellos, la policía no podía encerrar a los culpables ya que todo el pueblo era culpable.
Alexis Emanuel  Díaz.

                

jueves, 18 de agosto de 2011

LA DEFENSA DE LA VERDAD por Javier Martinez



Mi opinión sobre la defensa de la verdad es aquella persona que nos educa a decir siempre lo correcto, por ello vale mucho la pena hablar con la verdad y defender la verdad, porque es muy valioso para los seres humanos decir lo cierto.
Hay mucha gente que habla con mentiras, como hay muchas que defienden la verdad, la cual nos hace sentir bien y nos hace saber en muchos casos lo que somos capaces de hacer.
Por eso la defensa de la verdad es muy justa para todos y con justa razón debemos defender la verdad, como un sentimiento y no como una cosa más.

Javier Martínez